Entrada en carnes

Desde niña he tenido que luchar contra mi peso. No de una forma muy activa, pero de alguna forma u otra, me veía pensando en aquello que iba comiendo y si ingería algo "malo", lo hacía con cierto remordimiento.
Cuando uno es niño, y aún más cuando es mujer, el complejo de gordura es algo que te enseñan desde que comienzas a utilizar sujetador. Al principio no le das más importancia de la necesaria, hasta que llegan las hormonas y el desequilibrio aumenta. En ese momento de tu vida pasa dos cosas: O te aceptas o estás jodida. Yo me acepté. Tenía otros complejos más importantes que lidiar, por lo que mi peso era simplemente una voz en off que me susurraba al oído. Con el paso del tiempo superé mis otros complejos y me planté delante del espejo...



Soy una mujer más bien "entrada en carnes". No tengo un vientre plano, pero si que tengo unas buenas caderas y unos generosos muslos. Tengo espalda más bien ancha y una cara redonda. Por lo que todas estas cualidades si le agregas unos dos o tres kilos de más, hace que sea una adorable bolita de árbol de navidad. Sí, es una realidad. Pero es mi realidad y soy feliz.
Mi madre es una mujer con bastantes complejos físicos. Considera que la gordura es un pecado mortal, por lo que continuamente me ésta insistiendo a hacer dietas o mirándome mal cuando como algo que según ella es malo. Cuando era adolescente y no tanto, eso me molestaba un montón. Era inaguantable. Tendía a ignorarla pero terminaba comiendo sin ganas, por lo que cuando ella no estaba solía hincharme. Incluso ahora, tengo esa tendencia de esconder lo que como. Es muy triste, pero es mi realidad. Así que con éste panorama en mi casa, obviamente el tema físico era algo bastante preocupante. No sólo quería que me alabara, sino también que me considerara delgada. Por lo que crecí intentando de alguna forma ser delgada. No diré que estuve obsesionada (menos mal, no necesito más obsesiones) pero si que no me encontraba cómoda con según que ropas. Por ejemplo, odiaba ir ajustada. No podía. E incluso cuando estuve delgada, odiaba ponerme ropa que se me ajustara al cuerpo. Y no acostumbraba a llevar cosas que muestren la barriga. Detalles que no me hacen menos feliz ni antes ni ahora. Simplemente terminé teniendo mi estilo holgado, hasta que comencé a tener mis curvas y decidí que algo entallada sí que podía. Puede que tetas no tenga, pero unas buenas curvas... ¡eso si!

Aunque no me sienta "excelente" con mi cuerpo sabía que debía perder un poco de peso, así que me puse en dieta formal y perdí 7 preciosos kilos en un mes. ¿Secreto? Quitarme la azúcar. No pasé hambre, te lo aseguro... pero era un sin vivir. Mirar qué comes, que tienes, cuanto comes... eso si es un cristo. Tuve un verano de chica sexy, hasta que comencé las clases con la ansiedad y el viaje. Total, los kilos que perdí los recuperé sumadso por 4. En ese momento no me importaba, porque comprendía que mi cerebro debía tener glucosa así que me pasé la dieta por el orto. Terminé mis estudios, me fui de viaje, comencé a trabajar y ¡pum! comenzó mi época ociosa. Obviamente la voz en off de mi madre volvió y con ello el doctor... "debía" ponerme a hacer dieta. Así que buenamente intenté rehacer la dieta que hace dos veranos me convirtió en una sílfide, pero agregando cosas. ¿El resultado? Seguía igual que siempre. Así que me frustré y busqué otra. Ninguna me interesó y seguí comiendo como siempre... ¿resultado? Ninguno. Sigo con mi cuerpo de guitarra, comiendo azúcar y feliz.  Eso si, sé que debo... pero ¿y si no quiero?

Por primera vez en mi vida, estoy a gusto con mi cuerpo. De verdad. No tengo necesidad de ponerme a dieta. Que "debería", si claro... pero ¿para qué?¿Para que le guste a los demás? Paso.
Con ésto aprendí que hay un momento para cada cosa, incluso para hacer dietas o cualquier cosa que uno quiera hacer, pero si realmente estás feliz con lo que hay. ¿Para qué modificarlo?
No voy a hacer una oda a la obesidad. Comer de forma descontrolada, para palear algo está mal, pero si comes porque te gusta ¿qué malo hay? Mientras sepas encontrar un tope... ¡come cuanto gustes!
Y si la gente no está contenta contigo por eso, querrá decir que son ellos quienes no están contentos consigo mismos y por eso, les da rabia que tú estés feliz. Sinceramente creo que ese es el problema de la gente opositora a las modelos gordas y reales, que hacen fotos en ropa interior mostrando su cuerpo. A mi me parece una pasada, ya me gustaría a mi poder hacerlo... pero por los momentos, seguiré comiendo M&M y disfrutando de mi cuerpo a mi manera.

Comentarios

  1. ¡Te entiendo muy bien! Mi metabolismo es lento y aunque coma poca, me pasa que si no hago ejercicio físico, subo de peso. Me mantenía en forma en el colegio gracias a que vivía subiendo escaleras y las clases de gimnasia. Dejar eso me hizo aumentar de peso.

    Y aunque a mi no me molesta estar rellenita, por tema de que en mi familia hay riesgos de diabétes, me debo cuidar e intentar mantenerme en peso. Aun tengo que bajar diez kilos que, supongo, me serán más fácil de perder cuando retome más normalmente mis clases de baile -que he dejado-. Pero eso de que ser flaca es la moda/lo correcto/bonito es algo que no me va.

    Muchas veces soporto esas cosas de mi madre, que me mira como diciendo 'pobrecita, es gorda'. Y mi hermana ¡ni te cuento! Mi hermana es el culto al cuerpo. Empezó con la estupidez de ser vegetariana porque la carne engorda y es tal su tontera que come tres o cuatro verduras y queso. Nada más. Por lo que su dieta es pobrísima y está super flaca y vive en el gimnasio. Más, sólo piensa en su cuerpo y en que está gorda. La verdad, yo no podría vivir así.

    Disfruto comer, sí, hay que moderarse, pero creo que tampoco es privarse de nada. Es tan lindo comer <3 yo no sé cómo, cómo pueden someterse a dietas tan estrictas y privarse de la comida de formas que da miedo. El cuerpo necesita diversidad de alimentos porque cada uno aporta nutrientes esenciales. Quitarlos por quitarlos es algo que no tiene sentido. Más bien, creo que muchas veces, habría que aprender a comer y llevar una dieta equilibrada sin privaciones, que en base de las privaciones, pueden surgir luego los grandes atracones.

    Aunque el culto al cuerpo también ayuda a ser el gran lava cerebros de hoy en día. Es un tema difícil, más, hay que terminar por querernos tal y como somos. Y ser felices comiendo, sin pensar que una porción de chocolate tiene tantas calorías o que una feta de queso te arruinará la figura.

    ¡Cuidate!

    Bye!

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, ahora parece que estar delgada es lo suyo, pero bueno... poco a poco el mundo se irá colocando en su lugar. Al menos eso me gustaría creer.
      ¡Gracias por comentar!
      Cuídate.

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