Día 11: Chocolate

Hacer esta entrada me costará mucho, sobre todo porque cada vez que pienso en ese postre se me hace la boca agua y me dan ganas de comerlo... así que intentaré no escribir nada directo sobre este delicioso manjar de los dioses para que no me entre la depreción.




Chocolate
Habían quedado en un restaurante reciente. Estaba en la calle peatonal de Blanquerna, más cerca de avenidas que de la plaza París. Era un lugar pequeño, angosto de largas paredes y techo negro, al igual que parte de la decoración. Los tonos rojos y naranjas se mezclaban en el mobiliario al igual que el traje de todos los camareros. Uno de ellos, con una sonrisa amable les invitó a pasar, les ofreció la carta y les dejó pensar el menú. Ella tardo un poco en elegir, puesto que todos los platos se veían suculentos, aunque los que quería subían un poco de su presupuesto. A pesar de que era una cita, tenía pensado pagar ella su parte, quería creer que él la invitaría pero tampoco se iba a pasar con el plato. Por lo que después de pensarlo un poco decidió pedir un plato de risotto con setas, una copa de vino blanco y unas berenjenas rellenas para compartir. Él en cambio se decantó por un entrecot al punto, acompañado de patatas fritas y una jarra de cerveza. Al ver los dos platos ninguno pudo contener la risa.

La cena estaba marchando bien, la conversación era algo sencilla, no entraba a temas pantanosos pero al llegar la hora del postre todo se volvió más serio. Aunque no fuera su primera cita, sentían como si así fuera. Se suponía que ese día él le tenía que pedir matrimonio, o eso le había dicho su casi cuñada, por lo que estaba impaciente. Había buscado un anillo por toda la comida, incluso con el coulant que tenía delante, tan sólo podía pensar en encontrar aquel aro de oro. Pero nada.
Al finalizar la velada los dos caminaron por el paseo con las manos cogidas, hablando otra vez de temas insustanciales hasta llegar a la puerta de su piso. A él le sonó el teléfono, se excusó por una urgencia hospitalarias y antes de irse le dio un dulce beso en los labios. El sabor fue a chocolate, a pesar de que era dulce tenía un regusto amargo. Antes de que sus labios se separaran él dejó caer algo en el bolsillo de ella, deseando que al llegar a la casa lo encontrara y le llamará diciendole el esperado "Si quiero". Sonrió contento y se marchó al momento que ella entró a la casa. Ahora tan sólo debería esperar.

Comentarios

  1. La verdad es que con todo lo que dijiste, me diste hambre :,D y es que hablar de comida genera ese efecto xD

    Me ha gustado la historia, pero estaba esperando una propuesta más directa, con lágrimas y gritos (?) Me ha gustado mucho aunque me imagino las ansias de él por saber qué le dirá XD

    ¡Cuidate!

    Bye!

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    Respuestas
    1. He pensado incluso hacer una continuación de este reto, así que a lo mejor ves los grupitos y lágrimas. A mi también me dio hambre escribirlo...
      Me alegra que te gustará.
      Cuidate

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