Sangre

Éste reto si que me resulta interesante y voy a aplaudir a Tahis, porque me ha hecho pensar un poco y no irme simplemente a teclear sin más. Creo que mi ego acaba de sufrir un bofetazo, así que me he picado bastante... no tengo ni flower como saldrá ésto, pero... espero que vaya bien.
Se supone que debo modificar una realidad con dos personajes, así que ¡vamos a liarla!




Sangre
Esta delante de dos criminales y en todos sus años de policía jamás había visto un caso así.
Era simplemente asombroso y espeluznante. Tenía a dos seres aparentemente cuerdos manchados de sangre hasta el cabello. Uno de ellos no debía de tener más de veinte años, llevaba unos vaqueros rasgados por las rodillas, una camisa blanca empapada del color escarlata y el cabello rapado al cero. Sus ojos estaba abiertos, las manos en puños y murmuraba algo incomprensible. El médico había dicho que estaba en estado de shock. El otro estaba relajado, llevaba la misma ropa que el otro, pero tenía el pelo largo lleno de sangre seca, su expresión era más bien satisfecha, como si partirle la cabeza a su padre fuera motivo de alivio.
Suspiró y se pasó la mano por el cabello desordenado. Su mujer se volvería a enfadar con él, llegaría tarde una vez más y se perdería a su pequeña de dos años hacer el canto de la hora de bañar. Bufó mosqueado y se sentó delante de los dos criminales.

- Bien, ¿Quién hablará primero?- preguntó intentando mantener la calma. Llegaría temprano a su casa, vería a su niña cantar. Si o si.- Hagamos un trato, si confesáis todo será más rápido.
- Está bien.- contestó el del pelo largo.
- No.- contestó el rapado.

El policía miro a los dos jóvenes desconcertados. El más joven parecía el que estaba más traumatizado y hubiera jurado que hablaría, pero no fue así. El del pelo largo, tendría dos o tres años más que el pelado, pero en su porte parecía como si haberle abierto la cabeza a su padre no fuera algo grave. Intentó recordar las explicaciones de ambos muchachos cuando llamaron por teléfonos diferentes hacía unas horas atrás...

" He matado a mi padre. Vengan rápido." Había dicho el pelado con voz rota y llorando.
" He matado al hijo puta de mi padre. Vengan, aunque pueden tardar lo que quieran. Ya está muerto". Explicó el del pelo largo con tanta indiferencia como si hablara de los mocos de su nariz.

Los dos eran asesinos, la arma del crimen tenían sus huellas dactilares e incluso los dos se declaraban culpables, pero aún así había algo en ellos que parecía contradecir todo lo que decían.
Por los informes policiales su padre era un ex alcohólico en rehabilitación, su madre una camarera en un lujoso restaurante y tenían una hermana pequeña de unos quince años. La niña no estaba en casa y la madre era un cadáver en el baño. Los forences habían dicho que se había tragado un frasco entero de antidepresivos.

Su jefe había dado finalizado el caso al escuchar la declaración de los dos chicos. Al calvo le habían dado una condena menos fuerte por parecer enfermo mental, al otro una condena total.
Cuando los dos muchachos se levantaron de la silla y se alejaron el policía vio como se cogían la mano en símbolo de apoyo.
En ese momento el policía supo que aquí había gato encerrado, pero ¿Qué coño era?.

Comentarios

  1. ¡Wow! Amé esta historia, será que me encantan los policiales XD Te ha quedado fantástica *^*

    Se ta da bien el género <3

    Te sigo leyendo :D

    Bye!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! No suelo escribir género negro, pero bueno... creo que me gustará. Me encanta que la ames :D
      Cuídate.

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