Alianza: 11. Encuentro

¡Aquí de nuevo!
Después de unos cuantos días de parón con mi historia... ¡vuelve! Para ser honesta está tomando un camino muy diferente al que tenía pensado, quizás no termine del todo como tenía ideado al principio... pero buen, si soy honesta me está gustando mucho.
Si es la primera vez que estás en ésta historia, te recomiendo que vayas al primer capítulo y disfrutes de la lectura. Sin más... ¡a leer!


11. Encuentro:

El frío había llegado con tanta fuerza que pronto las calles fueron cerradas, los trabajos y los colegios fueron cancelados y toda la población estaba metida en casa, con las ventanas cerradas y las puertas echadas con llave. Las tormentas de invierno solían ser muy agresivas con todas las casas, por eso la mayoría ya estaba equipada para soportar el temporal, pero la suya era un poco antigua y ninguno de los dos creía a ciencia cierta que lograría superar otra noche como las anteriores. Sentados en el sofá de la sala, delante de la chimenea y escuchando como las gotas de agua helada golpeaban en las ventanas se preguntaron que harían el día de mañana. Ese era su hogar, lo había sido durante dos maravillosos años pero la familia iba en aumento y no podrían criar a un niño en un lugar como ese, pero en cierto modo ambos tenían miedo de salir de ahí, de escapar de su zona de confort y adentrarse en otra aventura mucho más peligrosa de la que ya vivían. Si debían ser sinceros, esa casa alejada de la mano de Dios, en una pequeña población en las afueras de Oslo y con un número contado de habitantes había sido su refugio para vivir la mentira que habían creado, pero sabían que no podían seguir así. Kaile amaba con locura a Freya y ella a su vez a Kaile. Nadie podría decir que sus sentimientos no fueran honestos, pero en el interior de sus pechos sabían que esa situación no podría continuar y mucho menos cuando en poco tiempo la pequeña Iris naciera. Necesitaban tener una familia estable, con sentimientos cien por cien honestos pero para poder empezar a hacer eso, debían regresar, debían volver al lugar donde todos su miedos cobraban forma.

Los dos se habían separado al llegar a la ciudad. Kaile había decidido primero hablar con sus padres de forma individual, sabía que si los cogía de forma aislada podría llegar a una mayor comprensión que si los tenía juntos. A pesar de los años que sus progenitores habían vivido juntos, sabía que cuando uno no estaba al lado del otro comenzaban a decir las cosas que realmente sentían, pero claro, ambos eran como unos agapornis era prácticamente imposible separarlos, pero debía hacerlo. Tenía que enfrentarse a la realidad, por mucho que amara a una mujer seguía siendo homosexual y su corazón jamás le sería cien por cien fiel y necesitaba que su pequeña Iris cuando tuviera la suficiente edad para entender el amor, supiera que podría ser honesta con ellos y que la comprenderían, pero claro para llegar a eso, necesitaba que sus propios padres creyeran en él y realmente no estaba muy seguro de como lograr aquello. Por otra parte Freya había decidido ir a la casa de su madre sin avisar. Sabía por experiencia que después de comer su madre se encontraba en un estado de somnolencia importante y podría hablar con ella tranquila y a medida que el tema se volviera serio se iría despertando y terminarían hablando de con más coherencia.

Así lo habían decidido, hablarían con sus padres y luego irían a por sus amigos, algo que les daba mucho pánico y no por el hecho de que pudieran sentir rechazo por ellos o molestia por haberles mentido, ya sabían que eso vendría implícito tarde o temprano, más bien temían como reaccionarían los dos al encontrarse con Einar, el hombre que había vuelto su matrimonio algo más complicado y real. Todavía no comprendían como él había hecho que los dos decidieran alejarse de la ciudad, vivir tranquilos e intentar ser felices viviendo su mentira, quizás él mismo quería alejarse de Freya para evitar herir a su mejor amigo, aunque si debía ser honesto ¿herirlo de que forma? Los tres habían entrado en un triángulo un poco complicado porque las líneas que marcaban el romance estaban borrosas entre ellas. No había nada claro y precisamente eso era lo que ambos temían. No querían hacerse daño, pero sabían que tarde o temprano lo terminarían haciendo. Después de todo habían sido unos egoístas y tendrían que pagar por sus pecados.

- Vas a conocer a tu abuela. - Freya le dijo con voz maternal a Iris, que la miraba con esos ojos grandes y claros desde el cochecito. A pesar de a penas tener unas pocas semanas de vida, era una niña muy despierta y tranquila.- Ojalá todo vaya bien. - intentó animarse mientras tocaba el timbre y esperaba a que alguien le atendiera.


No supo cuanto tiempo estuvo esperando hasta que le contestaron, tampoco llevó una cuenta de lo que duró la explicación a su madre y las presentaciones en regla de su nieta. Por motivos del temporal Freya había terminado dando luz en su casa, los paramédicos habían llegado y se quedaron en su casa hasta que pudieron marchar al hospital, pero claro la familia de ambos no pudo conocer a la nueva nacida hasta pocos días después y su madre había estado de viaje. Ese día serían el de las presentaciones y el de las confesiones.

Entre lágrimas las dos se pidieron perdón, se abrazaron y besaron mientras se lamentaban las decisiones erróneas que habían cometido en el pasado. Su madre sabía que no podía dar marcha atrás, que no podría borrar las heridas que le había creado a su hija pero necesitaba que supiera que estaría apoyándola en el nuevo episodio de su vida, porque si los padres de Kaile se molestaban posiblemente terminarían divorciados o en la cárcel, aunque tenía la esperanza de que Olga entendiera la situación de su hijo, que la entendiera tan bien como lo había hecho su madre, aunque eso era algo poco probable, por eso había decidido crear un plan para poder vivir tranquilos antes de que la desgracia pasara. Ya habían contactado con un abogado y los papeles del divorcio estaban firmados, tan sólo él tenía que recibir la llamada para llevar aquellos documentos a la oficina y hacer que el divorcio fuera un hecho. Pensar en aquello le resultaba complicado, triste y al mismo tiempo liberador, aunque fuera el camino fácil para huir los dos sabían que sería el mejor, después de todo por mucho amor que se procesaran, sus mentes siempre iban dirigidas a otras personas.

Al caer la noche los dos se reunieron en el hotel donde se hospedaban. Tenían que informar de las charlas y decidir que paso tomar, aunque no contaban que al llegar a la habitación cierta persona les estuviera esperando...
Kaile se encontraba en la puerta del pasillo, con la espalda recostada en la pared y contemplando el suelo con aspecto distraído. No levantó la vista hasta que Iris comenzó a llorar en el coche reclamando atención. Freya la cogió en brazos y la acunó esperando que su llanto acabara, pero seguía llorando haciendo que la charla se pospusiera. Sin miramientos y sin pedir permiso se abrió la camisa, se sacó el pecho y dejó que la pequeña se enganchara en su pezón y succionara aún emitiendo pequeños sollozos. Cuando el silencio volvió a reinar el pasillo, los tres entraron en la habitación y cuando la puerta se cerró comenzó la charla que años atrás debían haber tenido, no sólo por ellos mismos, sino para hacer frente a una realidad.

Esa noche uno de los tres saldría herido... pero ¿Quién sería?


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Comentarios

  1. ¡OMG! ¡No me puedes dejar con la intriga de esta forma! Justo cuando ya había entrado al calor del momento, el capítulo termina :,D

    Me encantó ¡Ya es madre! ¡Por todos los cielos!

    Esperaré el próximo con ansias *^*

    ¡Un abrazo!

    ¡Cuidate!

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    Respuestas
    1. ¡Jo Jo Jo! Me alegro que te haya dejado con la intriga, prometo que intentaré subir más a menudo, total ya le falta poco para acabar :D
      Un besito

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