Una fantasía en un mundo real: 2. Costumbre

Día duit! (Gaélico Irlandés)
¡Que frío! Tengo las manitas heladas, pero aún así escribo con constancia. ¿Ves, ves? Si sólo necesitaba un poco de tiempo para acostumbrarme a mi nuevo ritmo de vida...

Al fin me he logrado sentar y escribir el siguiente capítulo de mi historia ñoña por excelencia. Me está saliendo un poco diferente a la original pero... ¿Qué se podía esperar? Una historia jamás se crea dos veces igual, esa es la magia de la literatura ¿no?

Espero que te guste tanto como a mi escribirla, sin más... ¡a leer!



2. Costumbre:

La Clínica estaba en silencio, tan sólo se escuchaban algunos tosidos de los enfermos y el caminar de las enfermeras ir de una habitación a otra. Yo tan sólo observaba sentada en el sofá como Milos pasaba las páginas de un informe, tenía el ceño fruncido y parecía molesto por algo que no había logrado comprender. Mientras le miraba comencé a preguntarme en qué momento se había vuelto rutina hacer aquello: Ir a clase, comer, hacer los deberes e ir a verle. Pasar el resto de la tarde junto a él, viendo como hacía su trabajo y esperando impaciente a que me prestara algo de atención. En cierto modo parecía un perrito en busca de amor y cariño, pero no me importaba. Estar con él era mejor que estar sola en casa, después de todo mis padres trabajaban todo el día y mi hermana pasaba más tiempo en casa de sus compañeros de universidad que conmigo. Al menos con Milos aprendía cosas sobre medicina y me afirmaba una vez más en mi decisión de ser enfermera. Aquella afirmación tan solo había hecho que los dos nos acercáramos más, después de nuestro primer encuentro y casi de forma inconsciente había ido a verle el día siguiente, le comentaba cosas sobre mi día a día, los problemas con mi familia, compañeras y asuntos que parecía que a él le resultaran del todo divertidos. La mayoría de veces era la única que hablaba, otras él decía cosas sobre su trabajo y quizás las menos frecuentes, terminabamos en el banco observando la gente pasar.
Era una extraña rutina que se había apoderado de mi y parecía que a él tampoco le importaba. Nos veíamos a diario, incluso cuando él estaba ocupado sacaba parte de su tiempo para dedicarme unas palabras de aliento. Al principio no me importaba sus motivos, simplemente apreciaba aquellos gestos, pero a medida que iban pasando los días y meses, necesitaba una explicación de su aceptación sumisa a mis caprichosas visitas...

  • ¿Qué ocurre?- preguntó apartando su mirada de los informes para clavar su clara mirada en mi. 
  • ¿Eh?¿A quien?- quise saber inquieta por su repentino interés. Nerviosa me revolví en el sofá y abracé el cojín que tenía reposando en las rodillas. 
  • A ti, ¿a quien si no?- frunció el ceño, se levantó de la silla y se sentó a mi lado, rozando su rodillas contra las mías. 
  • No me pasa nada...- contesté en un susurro bajo, poniendo morros inconscientemente. 
  • Mientes fatal. 

Su risa sonó cansada, pero feliz. Levantó la mano y me acarició la cabeza con dulzura. Sus caricias siempre eran amables, cariñosas e incluso tiernas. Como si fuera una hermana pequeña que debía consolar, pero esa vez, cuando nuestras miradas se cruzaron hubo algo diferente... Quizás alguien más versado en el mundo del romance se hubiera dado cuenta, habría encontrado el motivo de todo, pero yo carecía de experiencia en ese tema. Sabía del amor por historias que había oído o por experiencias de amigas, pero jamás lo había vivido en carnes propias, por lo que para mi era todo nuevo, angustiante e incluso desagradable. Quería saber más de él, que se interesara más en mi, quería estar en todos sus pensamientos y ante todo, quería que aquellas caricias fueran más profundas y que se dirigieran a otras partes de mi cuerpo. Lo quería todo de él.


A raíz de esos pensamientos decidí dejar de ir cada día, a parte de que los exámenes estaban a la vuelta de la esquina y que por arte de magia mi familia comenzó a estar más por casa, por lo que las visitas se redujeron sólo al domingo, día de la semana que parecía que todos hacían lo que querían y nadie preguntaba.
No sé que esperaba al verle ese domingo. Quizás molestia, preocupación. No sé, quería ver en su mirada que mi ausencia había significado algo para él, como lo había sido para mi, por eso, esperé más de lo normal. El reloj de mi muñeca pasaban de las nueve, el frío ya era más intenso y mis tripas comenzaban a rugir de forma audible. Me abracé el torso y maldije el momento que decidí ausentarme sin avisar. Maldije mis emociones extrañas y ante todo, maldije no poder hablar de ello con nadie. Mis amigas no sabían de mis visitas con Milos, a nadie se lo había dicho porque honestamente creía que nadie me creería. Estaba viviendo mi propia fantasía y todavía creía que seguía siendo un sueño, aunque aún no había pasado nada, aunque aún nada tenía significado...
Medio envuelta en mis pensamientos fui vagamente consciente como las puertas de la Clínica se abrían. Milos estaba de pie, con la chaqueta puesta, ojeras, el pelo revuelto y una expresión de alivio que casi dolía.

  • Dana...- mi nombre en su voz ronca sonó deliciosa. 

Antes de que pudiera reaccionar él ya estaba a mi lado, estrechándome en su pecho y susurrando palabras que no pude entender. Mi cabeza solo procesaba que me estaba abrazando, que sus caricias pasaban más del plano amistoso y que su alivio era más real de lo que mi mente podía procesar.

  • ¿Estás bien?¿Por qué no has venido?- pregunto mientras me cogía la cara y hacía que le mirara. 

Unas lágrimas calientes comenzaron a salir de mis ojos, mojando mi rostro y sus manos. Sin contestarle hundí mi cara en su pecho y me estreché en él, sintiendo su aroma, escuchando el latido de su agitado corazón. Pronto el frío dejo de importarme, también la hora y todo lo que hasta hace unos minutos parecía prioritario. Lo único que realmente me interesaba era que él estaba ahí, abrazándome y que todo lo que mi mente enamorada no lograba procesar, ahora tenía sentido.
A Milos le importaba, la costumbre había hecho mella también en su corazón.


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Comentarios

  1. ¡Oh! Se están poniendo melositos <3 Me encanta, estaré esperando la continuación *^*

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Si! <3 Ya tocaba un poco el romance. Ya te aviso, ésta historia será ñoña ñoña.
      Un abrazote guapa

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  2. Si esta historia va a ser ñoña... Vomitaré arcoiris. xD Pero con tu empanamiento, no me extraña que solo pienses en ponis y arcoiris xD

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    1. Es que... la tenía en mente desde hace tanto tiempo ¿qué quieres que le haga? Poco a poco volveré a ser la misma, no frisis.
      TQ

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  3. La protagonista medio que tiene una actitud suplicante pero a ver que sigue.

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