Pensamientos de una chica lejos de casa

No lo escribiré en inglés porque las cosas importantes me salen en mi lengua materna... y tampoco porque no me da la gana. Así de simple. Así que renuncio a lo de escribir en inglés durante unos días... no me eches la bronca, ya bastante difícil es hablarlo.

Una de las razones por las que ofrecen el Erasmus (programa de intercambio cultural, ofrecen hacer las prácticas o un año lectivo en un país de la unión europea) es para que los críos y no tan críos se espabilen y tengan una nueva experiencia en su cortas vida.
Yo como vieja de 24 años que soy... puedo decir que esta siendo difícil. No sólo por el idioma, que por muy preparada que vayas, siempre es diferente hablarlo en un lugar donde puedes cambiar al español, a otro que si hablas en español te miran con cara de ¿Qué me estás diciendo? Si no también por todas las responsabilidaes que debes asumir, pensar y planearte. No está tu madre o tu padre para sacarte las castañas del fuego, así que o te espabilas o te espabilas...
También se hace difícil porque estás sola. Es verdad que tengo la suerte que un compañero de otro curso, está conmigo, pero es diferente. No estás con tu gente cercana, no tienes un hombro donde llorar si te pega un bajón, no puedes hablar con tanta facilidad... no puedes acudir a tu rincón de paz. Y sobre todo que... no te sientes en casa. No es tu lugar. Es verdad que puedes hacer cualquier lugar tu hogar, pero sabiendo que tienes el tiempo contado... ¿Cómo lo vas a hacer? No te sentirás cómoda por mucho que lo estés pagando. Es extraño como la sensación cambia si estás en un hotel, que en una casa... En un hotel pagas por un servicio y no debes agradecer. Pero en una casa pagas pero tienes como la sensación de que deberías hacer algo más... No sé, quizás también es que he tenido una mala experiencia con mi casera anterior, así que ahora voy en plan... no sé, diferente.

Aunque es todo diferente y estás sola, te sientes libre. No debes echarle cuentas a nadie, porque realmente nadie te espera. Es una sensación extraña, porque por una parte es triste pero por otra es gratificante. No dependes de nadie y nadie depende de ti. Vives tu vida y asumes tus errores, sabiendo que solo te dañas a ti mismo. Sólo llevo 3 semanas lejos de casa, pero tengo la sensación de que llevo más de un mes... el tiempo es diferente. Todo es diferente.
Realmente es una experiencia muy gratificante, porque te enseña a valorar muchas cosas, a pensar en lo difícil que son según que cosas, pero al mismo tiempo te enseña a hacerlas bien.
Además aprendes a base de hostias. Y no de las suaves, que luego ha una mano amigable para sobarte. Es una de las hostias bien fuertes, que te dejan marca y aún después de pasar el tiempo te sigue doliendo...

Después caminas mucho. Y vives como un universitario solo. Comes barato, intentas no gastar y si puedes ir a pie, mejor.

Si salgo viva de esto, creo que podré condecorarme con la medalla a la mejor caminadora del mundo.

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