Apátrida

A pesar de que siempre estoy bramando que soy una apátrida feliz, esa no es la verdad del todo. Es imposible no sentirse mal al no pertenecer a ningún lugar. Es verdad que cuando vuelvo de mis periplos por el mundo, al volver a mi casa me siento feliz. Siento que vuelvo a mi hogar, con mi gente... pero aún así, no es del todo correcto.
En la mente de las personas hay un mundo "metafórico" y luego está el mundo "real". En el metafórico es aquel dónde vas montando tus ilusiones y tus creencias y poco a poco, con el paso del tiempo el metafórico se vuelve real y termina habiendo un orden en tu vida. En mi caso mis dos mundos no se pueden conectar. ¿Por qué? Porque no tengo un ancla fija... soy de todas partes, pero no soy de ninguna. Cuando estoy allá me siento más de aquí, y cuando estoy aquí no me termino de sentir de ninguna forma. Es verdad que la familia hace mucho. La gente que te quiere edulcora tu mundo "real" para que no te quieras ir al "metafórico" y realmente eso se agradece, pero después de todo si no tienes algo que te ancle algún lugar... no puedes unir a tus dos mundos y eso te hace sentirte mal. Bueno, al menos a mi me hace sentirme muy mal. Y lo de ser una apátrida feliz son mentiras. No pertenecer algún lugar es triste, es solitario...

No he viajado suficiente para saber cual es mi lugar, pero tengo la sensación que donde estoy ahora... no lo es. Quizás simplemente es una sensación que me carcome el alma, pero después de un tiempo alejada de casa, con gente desconocida y no sentirme mal, pensé que después de todo aún no había logrado encontrar mi lugar. 
Quizás no tener una patria me permita explorar más lugares, me permita abrir mis horizontes y pensar más allá. No sé, pero quizás no tener un ancla que me detenga en la tierra sea algo positivo. 

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