Mi realidad

 


Llevo tanto tiempo sin escribir que me parece raro comenzar la entrada como siempre. Incluso se siente raro volver a entrar, es como si recuperara una parte de mi vida que con el tiempo se ha ido empequeñeciendo y casi perdiendo en mi mente. Si que de vez en cuando alguna ligera voz me solía recordar que aún existía, que no lo olvidara y que me mantuviera firme en escribir. Y después de casi cuatro meses vuelvo aquí, y aunque podría fingir que todo sigue igual sería mentira y como éste blog forma parte de mi vida quiero ser honesta con el, contigo que me lees o que quizás acabas de llegar, o simplemente para mi.

Hace 15 años comencé éste blog como una válvula de escape de mi vida. Encontré éste espacio donde poder desarrollar ciertas habilidades literarias que eran muy mías, un lugar dónde no era hija de nadie, tampoco alumna de y donde no le debía nada a nadie. Era mi mundo, mi espacio donde ser yo y escribir y decir lo que quería. Obviamente en ese tiempo tenía tan solo 17 años, mi existencia estaba mezclada con muchas hormonas, miedos, inquietudes y ante todo, una falta de autoestima tremenda y también era una forma extraña de pedir ayuda... ahora con 31 años obviamente todo es diferente. Aunque siguen habiendo cosas que se mantienen y que no han cambiado. Éste sitio seguirá siendo mi válvula de escape, mi espacio donde puedo crecer como escritora y aprender de los conocimientos de otro. Y quizás, empezar a ser un poco más humilde y realista.

Más que decirlo a alguien, me lo digo a mi. A mi yo del futuro. Quiero dejar constancia en algún lugar de lo que es mi realidad actualmente y que, quiero que siga siendo así pero con pequeñas diferencias.

Recuerdo que cuando comencé a escribir realmente no me importaba si alguien lo leía, después entré en la página FanFiction. Escribí mi primer fic y recibí muchos comentarios, a raíz de eso mi ego fue engordando y tan sólo escribía lo que sabía que iba a recibir alabancias. Y con esa mismas intenciones intenté prostituir mi pequeño rincón. Duró poco. Gracias a dios. Pero aún así, a veces, noto que esa ganas de "reconocimiento" me invaden, me ahogan y dejo de ver lo que es realmente importante.

¿Para quien escribo?¿Para qué escribo?

A veces se me olvidaba, me frustraba porque tenía unas expectativas hinchadas por el ego, por la envidia y terminaba perdiendo la esencia de lo que realmente era.

No soy una mujer normal y no pretendo serlo. Nunca he pensado igual que los demás y obviamente mi escritura ha ido cambiando conmigo, mis intereses literarios han cambiado, mis ganas de reflexiones son diferentes y aunque cueste aceptarlo, no a todos les gustan y obviamente mi ego se nota afectado, pero... llegó un momento que recordé por qué escribo y para quién escribo.

Escribo para mi y porque me gusta, escribo lo que me sale del coño ( Y si, así porque soy una mujer vulgar y ¡me encanta!) y no lo digo para nadie, lo digo para mi, para volver a encontrarme con esa niña de 17 años que se quedó sin agua caliente un invierno. 

También quiero recordarme que mi realidad ha cambiado, que no tengo 20 años y no vivo con mis padres. Tengo 31 años, estoy casada, tengo un precioso bebé y muchas, muchas facturas que pagar... y muy poca energía vital y ganas para hacer lo que me gusta.

Tengo que aprender a aceptar que ya no es como antes, que no tengo que evadirme del mundo y que puedo ser la mujer que siempre he querido ser.

He de aprender a aceptar que hay tiempos y que mi don (para decirlo así) no desaparecerá porque no escriba, que mi espacio bloguero no se acabara mientras yo siga escribiendo y que vendrán lectores nuevos y se irán los viejos.

Ahora no solo quiero escribir sobre amor y desamor.

Ahora quiero escribir sobre la maternidad, sobre las enfermedades mentales y sobre la vida del adulto real. Y aún así, también quiero escribir sobre el amor y el desamor, quiero llenar mi espacio de mariposas y corazones... pero ante todo eso, debo aceptar que no volveré a ser la de antes.

No quiero volver a ser esa niña llorosa, que debía crearse un mundo ficticio para sanar las heridas... porque ahora tengo a una persona maravillosa que acepta mis heridas y me ayuda a curarlas. 

Y además, tengo un bonito motivo para escribir y ese es F. 

La razón por la que me puedo llamar madre y haber cumplido un sueño que parecía imposible.

Así que, si en algún momento me noto estúpida... entraré aquí y leeré esto para acordarme de que está bien dejar páginas en blanco y escribir nuevas.

Quizás ésta reflexión ayude a alguien, o quizás sirva para que alguien se divierta por los desvarios emocionales de una madre con pocas horas de sueño.  

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